27 ago. 2012

Guadameñe en Tenerife

El Guadameñe o Zahorí, era el rango más alto de  sacerdote o chamán guanche (sumo sacerdote) que asesoraba a los monarcas aborígenes, llamados menceyes, en la isla canaria de Tenerife antes de la conquista castellana. Gozaban de una alta consideración social y tenían un gran conocimiento de la tradición oral, e interpretaban los fenómeos naturales y celestes. Posiblemente tenían una gran influencia en el control político.
En los albores de la medicina, los guadameñes utilizaban minerales, plantas o restos de animales, junto con sugestión, música, bailes... para ejercer un efecto terapeútico sobre las gentes primitivas. Podríamos clasificar a estos primeros "médicos" como brujos, chamanes, hechiceros, adivinos...
Según relata un cronista llamado, Don  José Rodríguez Moure en su libro: La historia de la devoción del pueblo canario a Nuestra Señora de Candelaria. El adivino o zahorí Guadameñe (sacerdote aborigen) había pronosticado hacía mucho tiempo que "dentro de unos pájaros grandes de blancas alas vendrían a la Isla (Tenerife), por el mar, otras gentes que se habrían de enseñorear de ella". Estos augurios que formaban parte de los miedos y creencias del pueblo guanche eran del común conocimiento y había dado lugar a que los menceyes hubieran convenido que cada uno de ellos cuidara de su territorio y que los demás le prestaran la ayuda que necesitara en caso de peligro.
Los Guadameñes presidían las asambleas o Tagoror. 

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