3 ene. 2012

EL BRUIXOT BLANC. El sacerdot i radioestèsista: César Fernández.

EL BRUJO BLANCO (La Vanguardia, La Contra 26-11-2011)

El sacerdot César Fernández, de 76 anys, i de la Rioja, ha viscut molts anys a Burkina Faso. És naturòpata i radioestèsista. I com ell diu: "Yo lo que quiero es que la gente sea feliz, hay que poner en valor los recursos de cada uno. Amo a Dios en mi prójimo y eso me hace feliz". 

Su mente abierta, su afición a la botánica y sus estudios de Biología le permitieron recoger con humildad la sabiduría tradicional de los curanderos africanos y recibir las mayores distinciones en Burkina Faso. Tiene siete libros publicados sobre etnomedicina africana, más de tres mil recetas y cuatrocientas plantas catalogadas. Sigue viajando por África y tratando a personas que no se pueden permitir la sanidad privada, pero diagnósticos y remedios son requeridos por pacientes en España y EE.UU. A través de su oenegé Phytosalus cultiva plantas, produce remedios y forma discípulos.


En quant a la radioestèsia, comenta:

Qué les daba usted?Les enseñaba radiestesia para saber qué tratamientos eran adecuados para cada enfermedad.

¿Cómo la aprendió?La radiestesia es un don que muchas personas tienen sin saberlo. Un sacerdote suizo, naturópata y radiestesista, pasó por el seminario y me dijo que yo tenía ese don, así que estudié y practiqué, pero me daba miedo que me tomaran por hechicero.

Bueno, es bastante mágica la radioestesia, ¿no le parece?Nuestra mente es potentísima, ha sido creada a la imagen de Dios, pero no la explotamos. Si médicos y farmacéuticos dominasen la radiestesia, serían mucho más eficaces.

Para los curanderos debía de ser usted otro chamán.Me aceptaron muy bien, colaboramos mucho juntos y me dieron 3.000 recetas, pero no quería saber nada más allá de las plantas. Un chamán me dijo en una ocasión: "Trabajo con el péndulo, pero por la noche me reúno con kinkirsis (duendes); si quieres, puedes venir conmigo".

(...)

¿Alguna reflexión?Que hay que dejarse llevar por la intuición. Creo que nada ocurre por casualidad, que lo que llamamos azar o coincidencia es la manera de actuar de Dios cuando quiere pasar desapercibido. Yo soy dócil, simplemente me he dejado llevar por lo que estaba determinado para mí

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